Observatorio de Precios
de Productos Agroalimentarios

Plan Estratégico de la provincia de Zaragoza

Luis Ros y Santiago Soler (FRUCAS)

Continuando con la labor de difusión de la realidad del sector agrícola zaragozano, actualmente afectado por los efectos de la “crisis del pepino”, técnicos de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza se han desplazado a Caspe para pulsar la opinión de un destacado territorio frutícola de la provincia, para lo que ha mantenido una pequeña entrevista con Luis Ros y Santiago Soler (presidente y gerente de la Cooperativa frutícola Compromiso de Caspe SCL (FRUCAS).

En primer lugar, ¿podrían presentar brevemente a su cooperativa y la forma en que trabajan?

Santiago: La cooperativa se fundó en 1985 con 13 socios, si bien en la actualidad somos 120, principalmente de Caspe, aunque también hay un socio de Cinco Olivas y varios de Chiprana.

La producción es un 90% fruta y un 10% oliva.

La plantilla de la cooperativa está formada por el gerente, la secretaria, el encargado de personal y el operario de almacén, más 70 trabajadores temporales durante la campaña.

Pertenecemos a la cooperativa de segundo grado Frutícola Bajo Aragón SC, a la que proveemos junto con las cooperativas de Fabara y Mequinenza. En los estatutos de constitución de FRUCAS queda reflejado que se debe aprovisionar de forma exclusiva a la cooperativa de segundo grado, por lo que no se trata con otro tipo de intermediarios.

La cooperativa de segundo grado dispone de un comercial, quien realiza los acuerdos de venta con los clientes, y a partir de ahí se confeccionan los palets según las necesidades demandadas.

¿Cuál es su producción y en qué cantidades?

Santiago: Cuando se fundó la cooperativa el 90% de la producción era melocotón amarillo, introduciéndose la oliva hace unos 10 años. Actualmente el aecite producido en nuestra almazara se destina fundamentalmente al autoconsumo minoritario

En la campaña 2010 se produjeron alrededor de cinco millones de kilos repartidos de forma aproximada de la siguiente manera:

  • 76 % melocotón y nectarina
  • 10 % cereza
  • 1 % albaricoque
  • 5 % pera
  • 7 % ciruela.

De estos 5 millones un 20% es destrío y va para la industria para transformación en zumo. Este porcentaje es demasiado redondo ya que depende mucho entre una fruta y otra; por ejemplo, en el caso de la cereza solo se desaprovecha un 10 %.

¿A qué mercados destinan esta producción?

Santiago: Varía en función del tipo de producto, normalmente se exporta el 90% de las cerezas, mientras que el melocotón amarillo se distribuye más al mercado nacional.

Los países a los que se distribuye son, principalmente, Francia, Italia, Alemania e Inglaterra y, de forma puntual, entre nuestros clientes también está Rusia.

Luis: La exportación depende de las preferencias de los consumidores, por ejemplo, el melocotón amarillo no tiene éxito en Inglaterra

¿Cómo llevan a cabo esta comercialización?

Santiago: Los productos se venden bajo dos marcas propias, El Tempero y Magua, de acuerdo a los parámetros, calibres y calidades que requiere el cliente. El comercial de la cooperativa de segundo grado es quien se encarga de estas tareas.

Ahora que se habla tanto del tema, ¿qué controles de calidad se llevan a cabo?

Luis: Todos los agricultores de la cooperativa cumplen las normas europeas Global GAP (Good Agricultural Practices), puesto que es un requisito exigido por las grandes cadenas de distribución europeas, dentro de los límites marcados por la UE, para comprar sus producciones. Por supuesto, obtener esta certificación requiere la realización de importantes inversiones previas.

¿Consideran que existen las mismas exigencias sanitarias y de calidad para todos los productores, incluyendo los extracomunitarios?

Luis: No sabría decirte con seguridad, consiguen sacar el producto a un precio muy competitivo, eso está claro, entiendo que lo normal es que los requerimientos sean los mismos para todos y desde luego que nosotros los cumplimos: trazabilidad, LMRs (Límites Máximos de Residuos), plazos de seguridad de productos fitosanitarios etc. Pero lo que sí es cierto es que hablando de fruta, por ejemplo cerezas, por ser ahora la temporada, lo primero que te viene a la cabeza es saber qué les echan a las cerezas que vienen de Chile para que crucen el charco y lleguen hasta aquí sin que se pasen. No obstante, esto es la globalización, y también nos permite a nosotros competir en otros mercados.

¿Cómo ha afectado la “crisis del pepino” a la actividad de la cooperativa?

Santiago: La semana en que se conoció la noticia se cancelaron automáticamente todos los contratos con Alemania, Inglaterra y Rusia. Se ha cortado la línea de pedidos de clientes habituales, es decir, la frecuencia con la que efectuaban los pedidos: si había quienes pedían 2 palets cada semana, ahora o no piden o piden solo uno, y luego esperamos que vuelvan a pedir pero poco a poco. Existe incertidumbre por parte de los consumidores, por lo que los intermediarios no se arriesgan a comprar la producción nacional. Ahora ya se ha abierto la frontera rusa en el caso de la fruta, aunque la hortaliza sigue bloqueada.

¿Hasta cuándo va a durar esto?

Luis: Pues no lo sé, lo que sí puedo decir es que se va a generar una disminución en el precio de la producción destinada a mercado nacional de forma generalizada, que repercute evidentemente en la liquidación final del agricultor. Nosotros estamos intentando sacar la producción de momento al mercado nacional; sin embargo, es un mercado más reducido para nosotros, y en los últimos años se ha notado un descenso del consumo; la realidad es que ahora cuesta mucho más que antes sacar la fruta. Las previsiones que existen a raíz de esta crisis es que las liquidaciones que se efectuarán a los agricultores socios de la cooperativa este año serán bastante inferiores a las de otros años.

¿Quiénes son los principales beneficiados de esta situación?

Luis: En un principio Alemania, hasta que se ha descubierto la procedencia de la bacteria, pero claro, ahora ya no sé qué decirte, lo que está claro que España es el mayor perjudicado.

¿Cuál es su opinión sobre las medidas compensatorias que está proponiendo la UE en esta crisis alimentaria?

Luis: Todavía no nos ha llegado información sobre esto a la cooperativa, se ha comentado que en Andalucía algo se ha hecho, han repartido unos folletos informativos sobre cómo solicitar ayudas y han rellenado algunas peticiones, pero no sabemos si es una acción de los sindicatos o viene directa de la Unión Europea. Se deberían cuantificar bien las pérdidas en general y a partir de ahí empezar a trabajar. La verdad es que todavía no se sabe nada y optimista no soy. Creo que la ayuda se quedará para los productores de pepino y, como mucho, para horticultura.

¿Qué medidas deberían llevarse a cabo para fomentar el consumo interno de los productos nacionales?

Luis: La crisis en general ha bajado el consumo. Sin embargo, los costes de producción soportados por el agricultor han seguido aumentando: fertilizantes, gasoil, etc. La gente sabe que la fruta mediterránea es buena; pero volver a los niveles de consumo de hace seis años va a ser complicado.

Santiago: Y también es importante empezar desde abajo, y para ello la educación es la clave: por ejemplo, las campañas en los colegios para que sepan las ventajas de comer fruta de forma diaria (han de llevar una pieza de fruta un día a la semana para desayunar) o la de 5 al día es una forma de concienciar a la población.

¿Consideran que, en general, el consumidor está suficientemente informado sobre la problemática del sector agrario?

Santiago: No, desde luego que no, e incluso me atrevo a decir que hasta los asentadores y la gente que vende fruta desconoce los costes de producción que soporta el agricultor.

Por poner un ejemplo, para que os hagáis una idea: el coste de producción y recolección de la cereza es de entre 0,65 y 0,75 € por kg (dependiendo de las variedades) más 0,30 € aproximadamente de manipulación y costes de almacén; la caja “pitufo” de 2 kg es la más cara, alrededor de 0,50 €, es decir 0,25 €/kg.

A todo esto hay que sumarle el palet y el transporte (como ejemplo cuesta 200 euros mandar un palet de 800 kg a Inglaterra), de forma que ya nos ponemos en 1,50 euros largos. Por último hay que añadir la comisión del asentador. Y estamos hablando de la cereza que pasa los controles de calidad, la cereza que no va a mercado y se tira igualmente tiene costes de producción, recolección y manipulación en almacén, y ese coste los asume el agricultor.

¿Cuál es su opinión sobre las nuevas fórmulas de venta on-line?

Luis: Es una idea muy buena pero no se ha planteado en la cooperativa.

Santiago: Para efectuar una venta on-line se necesitaría un centro logístico en Zaragoza que elaborara los pedidos y desde allí se pudiera repartir. Es difícil pero me llama la atención; el problema es que la fruta a la que nosotros nos dedicamos es de venta en fresco, que no se conserva en invierno en cámaras, y por tanto es un producto perecedero y en dos días se pierde.

Luis: Pasar directamente del agricultor a la frutería, igual que la fórmula de comercialización que tiene BonArea, simplificaría los costes de comercialización, pero con la fruta se complica. La idea de la venta directa es una posibilidad de futuro.

¿Cuál es su visión acerca del futuro de la agricultura?

Luis: El futuro de la agricultura pasa por el reparto de los costes de producción. Esto requiere que los pequeños agricultores se asocien, o si no tienen los días contados, ya que las pequeñas cooperativas no pueden comprometerse a suministrar x palets de mercancía durante todas las semanas del año a las grandes cadenas de distribución y, por lo tanto, éstas no quieren cerrar acuerdos con los pequeños.