Observatorio de Precios
de Productos Agroalimentarios

Plan Estratégico de la provincia de Zaragoza

Vicente López

Agricultor de La Almunia de Doña Godina

Buenos días Vicente, nos gustaría recoger su opinión para el Observatorio de Precios Agrarios de Diputación Provincial de Zaragoza. Queremos que nos responda a algunas cuestiones relacionadas con su actividad. Para empezar, ¿podría comentarnos cuáles son los productos con los que trabaja en la actualidad?

Tengo mi producción centrada en el cultivo de frutales, melocotón,  nectarina, cereza, albaricoque, pera y manzana.

De estos productos, ¿cuáles resultan menos rentables?

Actualmente la manzana, tanto la golden como la reineta, la pera conferencia y el melocotón amarillo. Por citar algunos ejemplos, os diré que por la manzana golden me están pagando unos 0,18 euros/kg, 0,25 euros/kg por la manzana reineta y 0,30 euros/kg por la pera conferencia. Los costes de producción son de 0,20 euros/kg para los dos tipos de manzana y 0,25 euros/kg para la pera conferencia. Como veis, lo que percibo por algunos de mis productos no cubre lo que me cuesta  producirlos…

Estoy convencido de que la manzana y la pera llegarán a desaparecer del Valle del Jalón porque no resulta rentable cultivarlas. En los últimos diez años ya se han arrancado muchos árboles frutales –manzana golden, pera blanquilla y melocotón amarillo principalmente– y esta tendencia continúa.

Y, ¿con qué productos obtiene mayores beneficios?

Con productos como la cereza y el albaricoque todavía se obtienen unas rentabilidades dignas.

Como los agricultores no recibís una adecuada retribución por vuestros productos y los precios finales en los comercios no son tan baratos, ¿qué opinión le merece el actual reparto de beneficios en la cadena agroalimentaria?

En mi opinión, el problema está al final de la cadena agroalimentaria, en las grandes cadenas de distribución. En España, 8 de cada 10 frutas que consumimos se compran en las cinco principales cadenas de distribución. Estas cadenas de distribución no suelen utilizar intermediarios y hay productos que llegan a incrementarse hasta un 500%. No quiero decir quiénes son los grandes beneficiarios de todo esto, pero sin ninguna duda los grandes perdedores de la cadena agroalimentaria son los agricultores. Por ejemplo, cuando las grandes superficies abaratan sus productos,  repercute directamente en la renta de los agricultores, que ven disminuidos sus ingresos. Además, las cadenas de distribución pueden pagar a 90 días a sus proveedores, lo que complica su situación económica, y los más perjudicados acaban siendo los agricultores y ganaderos que tardan en cobrar varios meses más.   

En su opinión, ¿qué medidas se podrían adoptar para solucionar esta situación?

Se debería seguir una política de precios dignos, es decir, no se debería permitir que, en ningún caso, se pague a un agricultor o ganadero por su producto menos de lo que le ha costado producirlo. Hay que hacer un seguimiento de los precios en origen y destino, evitando situaciones de abuso sobre los productores.

Además de estas medidas, sería interesante que se pudieran regular los mercados, de manera que cuando haya un exceso de oferta se pueda hacer una retirada de producto… 

Por último, me gustaría comentar que es importante que los productos que vienen de otros países se sometan a los mismos controles de calidad y sanidad que los españoles, porque si no nos encontramos en una gran desventaja frente a terceros países.

Vicente, para concluir nos gustaría que nos diera su opinión sobre cómo ve el futuro de la agricultura en la zona donde vive y trabaja...

No soy demasiado optimista sobre esto… El futuro a corto plazo no parece muy esperanzador. Los profesionales agrarios hemos hecho todos los deberes que se nos ha impuesto, nos hemos hecho más competitivos y, aún así, no parece suficiente. Por citar un ejemplo, os diré que mi padre con una explotación cuatro veces más pequeña de la que tengo yo hoy, vivía mejor de lo que lo hace mi generación. Esta es una situación muy grave porque por cada agricultor o ganadero que desaparece en un pueblo, provoca que el medio rural se vaya muriendo poco a poco.