Observatorio de Precios
de Productos Agroalimentarios

Plan Estratégico de la provincia de Zaragoza

José Ayesa

Agricultor de Novillas

Buenos días, José. La Diputación Provincial de Zaragoza ha puesto en marcha un observatorio de precios agroalimentarios para analizar los márgenes de precios existentes en los productos agroalimentarios. Junto con los datos del observatorio queremos presentar las experiencias de varios agricultores de la provincia para que nos introduzcáis en lo que es el día a día del sector… Así que, para empezar con la entrevista, coméntenos en que consiste su actividad…

 Me dedico al cultivo de coliflor, col y brócoli, tanto para la venta de producto fresco como para congelado.

Nosotros  siempre nos hemos beneficiado de la proximidad con Navarra… La mayor parte de las conserveras se instalaron allí por el apoyo que obtuvieron por parte de la administración, en cambio la cultura hortelana industrial no se desarrolló en Aragón, por el poco apoyo de las instituciones aragonesas en ese momento.

Desde entonces la producción de la zona se ha dedicado a abastecer a las conserveras navarras durante muchos años…

¿Cuáles son los precios que ha percibido por sus productos en la última campaña?

Hay que tener en cuenta que la variabilidad del precio es muy alta, puesto que dependiendo del tiempo se puede encarecer el producto. En este caso, como el principio de la campaña ha sido frío, el precio ha sido alto. Hemos sacado el brócoli a 0,21 euros/kg y la coliflor a 0,23 euros/kg.

¿Con qué productos se obtiene mayor margen de beneficios?

La coliflor es el producto más rentable. La venta para congelado asegura el sostenimiento de la actividad, pero es con el mercado del fresco con el que se puede jugar un poco con los precios.

¿Cuál es su opinión sobre el reparto de beneficios en la cadena de distribución agroalimentaria y qué solución se podría adoptar?

El mayor problema del agricultor es que la base del precio la fija el mayorista y, a su vez, depende de la apertura del mercado. En este sentido las cosas son así y no es posible intervenir…

Al agricultor solo le queda la opción de reducir costes de producción, sin embargo, para poder lograrlo es necesario realizar inversiones previas. En nuestro caso se podría pensar en comprar unas cámaras frigoríficas para eliminar un eslabón de la cadena, pero esta inversión es muy elevada para un agricultor pequeño.

En el sector hortofrutícola las inversiones son muy elevadas para un agricultor pequeño que quiera ampliar el negocio con otros eslabones de la cadena. La comercialización y la producción son muy difíciles. En otras zonas como Fraga sí que se dedican a la exportación, pero también han tenido problemas…

Las cooperativas en Aragón no han funcionado bien, no hemos sabido hacerlo. El fracaso de las mismas ha sido por la falta de gerentes que hayan sabido imponer rigurosidad. Hasta que no hemos comprendido que hay que sacar un producto perfecto no hemos aprendido... Además, otro de los problemas que tenemos, es que la devolución del producto es un coste para el agricultor… Hay que ser constante con el abastecimiento para no perder el intermediario.

En los últimos años se ha visto como la horticultura para venta y distribución ha perdido importancia en el conjunto de las actividades agrarias de la provincia de Zaragoza, ¿cuáles son las zonas en las que esta actividad persiste y cuál cree que han sido las razones que han provocado su desaparición?

La desaparición de la huerta de Zaragoza se ha producido principalmente por la atracción de la mano de obra de la ciudad y la pérdida del interés de los jóvenes por la agricultura. En concreto, en el entorno de Zaragoza, la propia expansión de la ciudad y la construcción han sido los causantes del abandono de las huertas… y en Aragón, las zonas donde todavía se desarrolla la horticultura como actividad agraria ahora mismo, yo creo que son Fraga,  las Cinco Villas y el eje Gallur-Novillas-Mallén-Fréscano-Bisimbre.

Antes existía una vinculación familiar con la agricultura, toda la familia colaboraba; ahora los jóvenes prefieren otro tipo de trabajo, no resulta atractivo el campo... Es muy difícil, si no tienes tierras familiares, iniciarte en la agricultura por la gran inversión inicial que hace falta.

El drama más grande del campo es la pérdida de población; los jóvenes no han aprendido la profesión de agricultor. En el caso de Novillas tan sólo seis jóvenes se han quedado para continuar la actividad familiar.

Por último, ¿cómo ve el futuro de la agricultura en la zona?

En esta zona han desaparecido muchas huertas por el proceso de industrialización; a pesar de ser muy buena para horticultura no han existido iniciativas empresariales que hayan impulsado el sector. El futuro depende, en parte, de cómo sepamos hacer las cosas…

El agricultor debe pensar en cómo ser más eficiente y, en nuestro caso, hay que buscar la dimensión. Tener varias pequeñas explotaciones conlleva más gastos que una de tamaño grande, en cuanto a riegos y a tiempo por ejemplo. Una posible solución para nosotros podría ser la concentración parcelaria.  Una acción de este tipo puede resultar muy eficiente para los agricultores, sin embargo, llevarla a cabo es muy complicada, y en nuestro municipio más, por la proximidad del río. Las tierras que se sitúan en torno al río podrían ser problemáticas por el riesgo de inundación, aunque en mi opinión, son más fácilmente roturables. A pesar de los problemas que plantea la concentración parcelaria, podría ser una buena solución a medio plazo.